¿Te muerdes las uñas?. Cómo dejar de hacerlo


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La onicofagia, que es el nombre científico que recibe esta conducta, es un problema muy común entre la población, ya que en torno a un 45% de los niños y un 10% de los adultos lo padecen.  Es cierto que el hecho de morderse las uñas no tiene por qué ser grave, pero a él van asociados una serie de problemas tanto a nivel estético como de salud, ya que esta conducta repetida a lo largo del tiempo conlleva problemas en el crecimiento habitual de la uña, dolor e inflamación en los dedos.

 

¿Por qué nos mordemos las uñas?

Generalmente la onicofagia es más común cuando la persona atraviesa situaciones de estrés, nerviosismo o insatisfacción. En un comienzo, por tanto, aparece como una manera de controlar o gestionar una sensación negativa, ya sea la ansiedad o incluso el aburrimiento, pero con el paso del tiempo puede pasar a convertirse en un hábito y darse en situaciones normales de manera automática.

 

¿Cómo puedo dejar de comerme las uñas?

1. Querer cambiar: si este hábito no te provoca una molestia real es difícil que experimentes una necesidad urgente de eliminarlo. Incluso en muchos casos, comerse las uñas, puede estar asociado a una disminución de la ansiedad o aburrimiento por lo que será más difícil de eliminar. Por ello, debes plantearte que beneficios obtendrías cambiando y si de verdad quieres hacerlo o no. Si es así, asumir un compromiso contigo mismo será el primer paso. 

2. Usa señales visuales: muchas veces, morderse las uñas, es algo que se realiza de manera inconsciente. Debido a ello, un método particularmente eficaz es buscar una señal visual que nos recuerde que no debemos mordernos las uñas. En el caso de las mujeres es fácil, ya que puede ser pintarse las uñas de un color intenso. Pero lo importante es usar la imaginación, ya que también puede servir usar una determinada pulsera. La idea es que cuando estés a punto de llevarte las uñas a la boca, veas la señal de advertencia e interrumpas ese gesto de manera consciente, con la práctica se irá generalizando y automatizando.

3. Identifica que suele provocar que te muerdas las uñas: algo que realmente te va a ayudar, es prestar atención a las situaciones o eventos que suelen disparar ese hábito. A menudo las personas se muerden las uñas cuando están delante de la televisión, cuando leen, estudian, haciendo un examen o justo antes de hablar en público. Debes prestar atención al contexto ya que encontrarás señales que disparan el hábito, y una vez identificadas esas señales, te será más fácil controlarlo. Para ello, hay dos maneras, eliminar las situaciones desencadenantes (siempre que tenga sentido hacerlo) o sustituir en esas situaciones el hábito por otro más adaptativo.

4. Busca un hábito sustitutivo: como hemos visto es importante poner en marcha técnicas que permitan controlar y eliminar la conducta de morderte las uñas. Pero, para que el cambio sea útil en el tiempo, hay que sustituir por otro hábito que cumpla la función que tenía el anterior, por ejemplo gestionar la ansiedad o aburrimiento. En estos casos, puede ser útil aprender técnicas de relajación o afrontamiento del estrés, así como tener una buena planificación del tiempo libre. Estos nuevos hábitos conllevan entrenamiento, pero una vez generalizados, no solo te ayudarán a dejar de comerte las uñas, sino que también te ayudarán a mejorar en otros ámbitos de tu vida.

5. Registra los progresos: por último, hay que recordar que al cambiar un hábito, aparecen momentos en que se pierde la motivación, por eso es importante que registres tus progresos. Una forma muy sencilla, consiste en tomar fotos de tus manos para que puedas ir notando la mejoría. De esta manera, podrás apreciar los cambios tras una semana, tras 15 días y así progresivamente. Será ese el momento de felicitarte por lo que has logrado.

 

¡Consejo!  No intentes suprimir el deseo de comerte las uñas. En un inicio puede parecer una buena estrategia, pero a larga no funciona. Cuando intentamos suprimir un pensamiento de nuestra mente, se activa un proceso de auto vigilancia que nos lleva a pensar aún más en la idea que queremos evitar. De esta forma, sólo conseguirás no parar de pensar en las ganas que tienes de morderte las uñas. Por tanto, no te centres en eliminar esos pensamientos, en su lugar busca un “hábito sustitutivo”.

Esperamos que la información haya sido de utilidad, para cualquier duda o aclaración no dude en ponerse en contacto con nosotros.

Escrito por santos.solano