¿Sufres de estrés laboral? Conoce las claves para combatirlo


descargaEl estrés laboral es un fenómeno generalizado en nuestra sociedad, aumentando desde el inicio de la crisis económica. La precariedad laboral, salarios bajos y el desempleo han hecho que se disparen los porcentajes de trabajadores que lo sufren.

Un nivel de estrés moderado puede ser adaptativo y puede llegar a motivar, aumentando nuestro rendimiento y conseguiendo que llevemos una vida más estimulante, pero cuando sobrepasamos este umbral, el estrés nos acaba agotando y repercutiendo negativamente sobre nuestro rendimiento y nuestra salud.

Los principales estresores laborales son los siguientes:

  1. Estresores del ambiente físico. Son múltiples los aspectos del ambiente físico de trabajo que pueden desencadenar experiencias de estrés laboral: el ruido, la vibración, la iluminación, la temperatura, la humedad, etcétera.
  1. Demandas del propio trabajo. La propia actividad laboral puede presentar fuentes de estrés como el turno de trabajo, la sobrecarga de trabajo o la exposición a riesgos, etcétera.
  1. El desempeño de roles. Esto plantea también potenciales desencadenantes del estrés laboral. Son ampliamente conocidos y han sido estudiados el conflicto, la ambigüedad y la sobrecarga de rol.
  1. Las relaciones interpersonales y grupales. Pueden ser fuentes de estrés, entre ellas podemos mencionar las relaciones con los superiores, con los compañeros, subordinados, clientes, etcétera.
  1. El desarrollo de la carrera. En sus múltiples aspectos es una fuente potencial de estrés. En concreto, cabe mencionar estresores como la inseguridad laboral, las diferentes transiciones de rol, las situaciones de las distintas etapas de desarrollo, las promociones excesivamente rápidas o las demasiado lentas, etcétera.
  1. Los componentes de la estructura o del clima organizacional. Como una excesiva centralización o un clima muy burocratizado o de poco apoyo social entre los miembros de la organización.
  1. Por último, entran en juego las relaciones entre el trabajo y otras esferas de la vida, como la vida en familia, pudiendo haber demandas conflictivas entre la actividad laboral y los roles familiares.

De esta manera, observando los principales estresores, podemos concluir que las empresas u organizaciones podrían tomar medidas que reduzcan el estrés al trabajador. Algunas de estas medidas son:

  • Establecer horarios de trabajo que eviten conflictos con las exigencias y responsabilidad externas.
  • Fijar cargas de trabajo compatibles con las capacidades del trabajador y permitirle recuperarse después de periodos más exigentes.
  • Permitir el uso de las capacidades personales de cada trabajador, para lograr que su realización sea más estimulante.
  • Evitar la ambigüedad en relación al futuro (estabilidad laboral y el fomento de progresión laboral).
  • Fomentar la comunicación fluída dentro del entorno de trabajo (entre iguales y a distintos niveles).
  • Permitir la participación en la toma de decisiones.
  • Definir claramente las funciones y tareas a realizar.
  • Apoyar socialmente desde dentro de la organización a sus empleados.

Realmente es complicado que las empresas tomen esta serie de medidas. Pero la propia persona, puede controlar sus niveles de estrés a pesar de no poder contar con la plena colaboración de las organizaciones.

Por ello, a nivel personal, cuando nos sentimos agobiados por el trabajo, podemos tomar una serie de medidas que nos pueden ayudar a combatir el estrés:

1. La dieta:

  • Conviene comer sano, evitando las comidas que sobrecargan a nuestro organismo con pesadas digestiones. Utilizar el tiempo de comer como momento de descanso y ruptura de nuestras actividades profesionales, aprovechando esos momentos para relacionarnos socialmente.

2. Descanso y fomentar las relaciones sociales gratificantes y el ocio:

  • Dormir lo suficiente, en torno a ocho horas.
  • Tomar vacaciones y fines de semana, como tiempo de ocio y descanso.
  • Fomentar las relaciones sociales, como alternativa al trabajo.
  • Dejar el trabajo en la oficina (tanto los papeles, como las preocupaciones).

3. Ejercicio físico:

  • La práctica moderada de algún deporte o ejercicio físico ayuda a relajarnos, (p.e. andar treinta minutos, todos los días).

4. Organización:

  • La organización del tiempo y de nuestras actividades, estableciendo horarios, es fundamental para poder descansar y no estar preocupados.

5. Solución de problemas y toma de decisiones:

  • No dejar pasar los problemas, afrontarlos de una manera activa.
  • Tomar decisiones siguiendo un proceso lógico: planteamiento del problema, análisis de alternativas (pros y contras), elección de la menos mala.
  • No analizar continuamente el problema o las alternativas, pudiendo provocar ansiedad.

6. Interpretación de situaciones y problemas:

  • El estrés que nos produce un problema o situación depende de las consecuencias que prevemos, pero a veces exageramos las consecuencias negativas (hipervaloramos la probabilidad de que ocurra algo malo, hacemos un análisis catastrofista de las consecuencias, etc, empezando a sufrir un problema que no existe).
  • Si estamos nerviosos, entender que es natural, la ansiedad es tan natural como el miedo, la alegría o el enfado. Es bueno saber que los demás no perciben nuestros síntomas de ansiedad con la misma intensidad que nosotros los estamos experimentando.

7. Atribuciones y autoestima:

  • Si hemos hecho bien una cosa, reconocer nuestra propia autoría y felicitarnos por ello (no ha sido la suerte, sino nuestro esfuerzo y nuestra capacidad).
  • Si hemos hecho mal una cosa, no echar balones fuera, reconocer que hemos actuado mal en esta ocasión, analizar nuestros errores y corregirlos, sin culpas, sin pensamientos negativos sobre uno mismo (“esta vez lo he hecho mal, debo corregirlo”).

Por último, es importante señalar que si el nivel de estrés es muy elevado e interfiere en las distintas áreas de nuestra vida, sería oportuno ponernos en manos de un psicólogo.

Esperamos que le haya resultado interesante. Para cualquier duda o comentario, no dude en ponerse en contacto con nosotros.

 

Antonio Cano Vindel (2002). “La ansiedad. Claves para vencerla”. Málaga: Editorial Arguval.

Lazarus, R.S. (1993). From Psychological stress to the emotions. A history of changing outlooks. Annual Reiew of Psychology, 1993, 44, l-21.

Escrito por paola.ibannez