Sexualidad


Sexualidad

“La sexualidad es fundamental en el desarrollo y la felicidad de las personas”

Los trastornos sexuales se caracterizan por una alteración en el desempeño o funcionamiento sexual normal de un sujeto, ya sea de orden físico, psicológico o social, generando malestar tanto a nivel individual, como de pareja, pudiendo interferir en la calidad de vida de la persona.

Cuando se produce algún trastorno relacionado con la sexualidad, hay que descartar en primer lugar si se trata de algún problema orgánico o funcional, en cuyo caso, el tratamiento debe ser efectuado por un médico. Si no existiese dicho problema el origen probablemente sea de índole psicológica o debida a factores asociados.

Posibles causas psicológicas:
  • Otros problemas de pareja.
  • Falta de educación afectivo-sexual.
  • Prejuicios, creencias, actitudes rígidas y negativas hacia la sexualidad.
  • Conductas sexuales inadecuadasPrejuicios, creencias, actitudes rígidas y negativas hacia la sexualidad.
  • Inseguridad o falta de autoestima.
  • Poco tiempo libre o de ocio, etc.
  • Disfunciones sexuales más comunes:
  • Trastornos del deseo sexual (deseo sexual bajo o alto).
  • Trastornos de la excitación sexual (problemas de erección o de excitación en la mujer).
  • Trastornos orgásmicos (anorgasmia o eyaculación precoz).
  • Trastornos sexuales por dolor (vaginismo o dispareunia).
  • Desde ACTIO, los objetivos de la terapia sexual son:

    • Proporcionar una psicoeducación adecuada de la sexualidad.
    • Fomentar un reaprendizaje más ajustado a la realidad.
    • Disfrutar de una vida sexual satisfactoria, tanto a nivel individual y como de pareja.

    La sexualidad nos acompaña durante toda la vida, siendo un aspecto percibido de forma diferente según la etapa vital en la que nos encontremos. No es sólo algo de unos pocos, sino que todas las personas pueden disfrutar de la misma, pudiendo constituir un factor de insatisfacción y, por tanto, interfiriendo en la calidad de vida.

    En cuanto a la evaluación del problema, ante estos trastornos hay que ser especialmente cuidadosos porque en numerosas ocasiones hay factores ajenos a la persona implicados, como puede ser la pareja, los aspectos sociales o educativos. Una vez realizada la evaluación de las variables implicadas en el origen y mantenimiento del problema, se plantea una hipótesis de intervención aplicando las técnicas más adecuadas para su problema y, por último, se plantea un programa de prevención de recaídas y de mantenimiento de los logros alcanzados en la terapia.