¿Qué es el edadismo?


 

vejezEl edadismo hace referencia al mantenimiento de estereotipos o actitudes prejuiciosas hacia una persona únicamente por el hecho de ser mayor.

Palmore (1990), ha sido uno de los autores que ha señalado algunas de las características básicas de los estereotipos que forman la base del edadismo y son las siguientes:

 

  • Proporcionan una visión altamente exagerada de unas pocas características.
  • Algunos son inventados o no tienen base real, y se valoran como razonables debido a su relación con algunas tendencias de comportamiento que tienen alguna parte de verdad.
  • Las características positivas se omiten o no son suficientemente declaradas.
  • No reflejan las tendencias compartidas por la mayoría u otras características positivas de las personas.
  • No proporcionan ninguna información sobre la causa de las tendencias que se señalan.
  • No facilitan el cambio.
  • No facilitan la observación de la variabilidad interindividual, siendo esto especialmente importante en el caso de las personas mayores, dadas las amplias diferencias entre unas y otras personas mayores.

A pesar de lo ampliamente difundidos que están estos estereotipos, tanto en grupos de población jóvenes como en grupos de población de personas mayores, no están confirmados por la investigación (Baltar, 2004). Veamos algunos de ellos:

Hay una idea muy extendida de que la vejez es un periodo de pérdida y dolor. Esto es cierto solo en parte. En el grupo de las personas mayores se encuentran mayores porcentajes de discapacidad y de dependencia y se produce un mayor número de pérdidas y dificultades que afectan tanto a la salud de las personas mayores como a la red social de apoyo. Aun a pesar de estos datos, la mayoría de las personas mayores envejecen de forma satisfactoria y se declaran felices.

Otra idea apoyada por aproximadamente las tres cuartas partes de la población es la de que “la mayor parte de los adultos mantienen un nivel de salud aceptable hasta los 65 años, momento en el que se produce un fuerte deterioro de su salud”. La literatura especializada señala que en la mayoría de los casos el estado de salud no se deteriora brusca y dramáticamente en ningún punto del ciclo vital.

En el mismo sentido, de forma contraria a la idea muy extendida de la no realización de operaciones quirúrgicas con personas mayores, un estudio realizado por la Fundación Mayo en el que se comparó a personas mayores de 100 años que fueron sometidas a algún tipo de operación con personas igualadas en género y edad señala que no está justificado el no realizar operaciones quirúrgicas a personas mayores de 100 años por el riesgo percibido asociado a su edad avanzada.

Hay también resultados contradictorios entre las creencias edadistas y la realidad en relación a las habilidades funcionales de las personas mayores. Dos tercios de la población señalan que “la mayor parte de las personas mayores de 65 años tienen una serie de incapacidades que les obligan a depender de los demás” mientras que se observa que la mayoría de la población mayor de 65 años no necesita ayuda para realizar actividades de la vida diaria.

Algo similar ocurre cuando se habla de la relación entre la vida laboral y ser mayor. Debido a la extendida creencia de que la persona mayor está limitada debido a problemas físicos o mentales, una gran parte de la población concluye que las personas mayores no están en una disposición adecuada para trabajar y que aquellos que lo hacen, lo hacen de una forma poco productiva. Sin embargo, estudios realizados con personas mayores trabajadoras han demostrado que realizan su labor tan bien o mejor que otros grupos de edad en la mayoría de las medidas de ejecución de las tareas.

Otro mito muy común sobre las personas mayores hace referencia a que tienen sus costumbres profundamente arraigadas y no pueden aprender nuevas habilidades o estrategias de afrontamiento. Sin embargo, al estudiar el grado en el que las personas mayores utilizan las nuevas tecnologías para obtener información sobre la salud, en comparación con otros grupos de edad, se descubre que si se facilita el acceso a la información, las personas mayores acceden a información sobre la salud a través de medios informáticos y telefónicos en la misma medida que personas de mediana edad y jóvenes y en mayor medida cuando la información se obtiene a través de libros.

Teniendo esto en cuenta, el reto que se nos presenta está en aumentar la formación y educación de las personas mayores y sus familias para reducir los efectos perjudiciales de los estereotipos que siguen presente hoy día en nuestra sociedad.

Si tiene cualquier duda o comentario puede ponerse en contacto con nosotros.

Fuentes consultadas:

Baltar, A. L. (2004). Edadismo: consecuencias de los estereotipos, del prejuicio y la discriminación en la atención a las personas mayores. Algunas pautas para la intervención.

Palmore, E. (1990). Ageism: Negative and positive. New York: Springer.

Escrito por mateusz.k