¿Psicología y deporte?


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En nuestro día a día cuando un club ficha a un psicólogo deportivo o le pide asesoramiento externo, suelen aparecer diferentes reacciones de extrañeza: ¡el entrenador debe ser el mejor psicólogo!, ¿hay algún “loco” en el equipo?

Pues bien, si el entrenador ya es capaz de motivar y si Luis Suárez ha dejado de morder y Pepe de ser un asesino, ¿para qué es necesario un psicólogo?

Antes de responder esta cuestión me gustaría que pensásemos, ya seamos deportistas de elite, aficionados o simplemente seguidores de algún deporte, en esa típica situación en la que un equipo o deportista mermado totalmente a nivel físico, sin fuerza aparente en sus músculos, consigue remontar o simplemente plantar cara y venirse arriba. En esas situaciones únicamente cambia la relación entre tres componentes básicos, capaces de modificarse unos a los otros y finalmente revertir la situación deportiva. Estos son: emociones, pensamientos y conductas.

Un simple gol, canasta o punto es capaz de hacer que analicemos de manera diferente la situación. Seguimos perdiendo sí, pero ahora pensamos que somos capaces “podemos hacerlo”, “yo puedo”, “este partido no se nos escapa”, ha desaparecido el miedo, transformándose en rabia y valentía por conseguirlo (emoción), y nuestros músculos de repente parecen estar en el primer minuto de partido (conducta).

Ahora pensemos en un ejemplo contrario, empezamos a fallar en cosas fáciles (conducta), eso nos lleva a pensar “voy a volver a fallar”, “perderemos”, eso inevitablemente nos lleva a un incremento de la ansiedad (emoción), asociada a un aumento de la frecuencia cardiaca, tensión muscular, etc. que a su vez definitivamente dificultarán nuestro desempeño a nivel físico haciéndonos fallar más y más.

Pues bien, si todos estamos de acuerdo en que el aspecto psicológico es tan importante en el deporte, ¿por qué no lo entrenamos igual que los aspectos físicos, técnicos y tácticos? El papel del psicólogo a nivel deportivo será optimizar el rendimiento y para ello potenciará a nivel individual o grupal algunas habilidades como las siguientes:

Autoconocimiento: el deportista debe con el tiempo conocerse en detalle, para saber cómo reaccionar ante determinadas situaciones, o emociones que lo asaltan. Debe poseer conocimiento de sus respuestas, de la influencia del entorno sobre sí mismo, cómo responde su cuerpo, etc. para poder utilizar adecuadamente herramientas de autocontrol.

Relajación: puede ayudar a eliminar tensiones locales, facilita la recuperación cuando se dispone de poco tiempo de descanso, ayuda a evitar el exceso de tensión muscular, facilita el comienzo del sueño y reduce el insomnio que puede ser frecuente antes o después de una competición.

Visualización: es una técnica que programa, de manera previa a su ejecución, los pasos necesarios para conseguir una determinada acción. Para ello es necesario tener un buen control sobre aptitudes mentales básicas como la motivación, autoconfianza, autoestima, la autodisciplina en el entrenamiento, la actitud y el pensamiento positivo, entre otras.

 

“Mi fortaleza es que soy más equilibrado y tranquilo que la mayoría de ciclistas”

Miguel Induráin

“Soy un pensador muy positivo y creo que es lo que me ha ayudado en los momentos más difíciles”

Roger Federer

“Los campeones no están hechos en el gimnasio. Los campeones están hechos de algo que tienen en su interior, un deseo, un sueño, una visión”

Muhammad Ali.

 

Bibliografía:

J.Williams : Psicología del Deporte
R.Weimberg y D. Gould :Fundamentos de la Psicología y la actividad Física.

Escrito por santos.solano