Mi hijo/a tiene dificultades para dormir solo/a


 

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Un adecuado patrón de sueño es fundamental para el día a día de una persona, tanto adultos como niños. En ocasiones, los hijos/as pasan por etapas en las que demandan una atención nocturna que se sale de la norma. Las familias tratan de indagar qué está ocurriendo, preguntando a sus hijos/as y obteniendo una respuesta de “no puedo dormir”,  “me gusta más la cama de mamá/papá” o “me da miedo la oscuridad”. Situaciones como estas son muy propias la infancia entre los 2-9 años, llegando a ser común en un 33% de los niños/as de estas edades. Para solventar la situación, muchas veces los adultos se duermen con ellos durante un rato, les llevan a su cama hasta que se quedan dormidos o, incluso, permiten que duerman con ellos “para, así, poder descansar todos”… Sin embargo esto es un error, que lleva a perpetuar el problema y a que el niño/a aprenda que si demanda la atención de un adulto, al final consigue lo que quiere.  Además de un error para el niño/a, también puede acabar repercutiendo en la relación de pareja de los padres. ¿Qué hacer para no caer en el error?

Desde ACTIO os planteamos una serie de orientaciones que pueden ayudar a las familias y sus hijos/as a respetar los espacios y horarios de sueño de cada uno. Pretendemos así responder a distintas preguntas que, como madres y padres en esta situación, pueden surgir.

¿Está cómodo/a mi hijo/a en su habitación?

  • La habitación del niño/a ha de ser lo más agradable posible, con colores claros, decoración infantil agradable, con una temperatura entre 18 y 21 º, una humedad en torno al 40-70% y un nivel de ruido normal. Es importante recordar que a pesar de que el niño/a esté durmiendo, no es estrictamente necesario mantener un silencio absoluto en la casa, sino un nivel de ruido adecuado y natural.
  • Se puede tratar de hacer su habitación más atractiva. Esto no significa redecorarla completamente sino cambiar algunos aspectos y que el niño/a participe de ellos.
  • Puede ayudar emplear algún tipo de luz tenue/pegatinas que lucen, que le ayuden a sentirse más cómodo/a.

 

¿Tiene una rutina establecida para irse a la cama?

  • En primer lugar, el niño/a tiene que cumplir una rutina previa a meterse en la cama: lavarse los dientes, ponerse el pijama… que le aproximen a su cama y al momento de sueño. Es fundamental cumplir con un horario regular de sueño.
  • En esta rutina, podemos establecer un “compañero de sueño” para su hijo/a como algún muñeco que le guste y elija, que le acompañe y le genere sensación de bienestar.
  • A continuación, es recomendable iniciar un ritual para la hora de dormir (en caso de no existir dicho ritual, es conveniente establecerlo) como contarle un cuento, darle un beso de buenas noches y explicarle que dentro de un rato volveremos. El objetivo es que el niño/a aprenda la rutina y la asocie con la hora de dormir, se quede solo/a en su habitación y, posteriormente concilie el sueño.
  • En caso de que su hijo/a se levante antes de que hayamos vuelto a su habitación, debemos ser firmes con él/ella, sin perder la ternura. Tenemos que explicarle que debe aprender a dormir en su habitación y en su cama, devolviéndole a su cama sin demasiadas contemplaciones.
  • Con los días, iremos aumentando los tiempos de espera para ir a verle hasta que se duerma. Con este sistema, empezará a dormirse solo/a sin reclamar la presencia del adulto.

 

¿Tiene miedo mi hijo/ a la oscuridad?

En caso de que su hijo/a verbalice miedo a la oscuridad (sin llegar a relatar tener pesadillas y sin que el adulto observe angustia, nerviosismo o malestar fuera de lo común) es recomendable:

  • Realizar algunos juegos a oscuras como el clásico “la gallinita ciega”, de forma que asocie oscuridad a cosas agradables, comprobando que no ocurre nada y, poco a poco aprenda la asociación oscuridad-tranquilidad.
  • Nunca reforzar en las situaciones de oscuridad si el niño/a comienza a llorar: no abrazarle, consolarle de forma efusiva… Mantenerse firmes, serenos, tranquilos.
  • Utilizar materiales como el libro “Julio tiene miedo a la oscuridad”, o “¡Scric, scarc, bibib, blub!” leerlo, explicárselo, escenificarlo.
  • Reforzar positivamente la actitud del niño de enfrentarse al miedo, a quedarse a oscuras.

 

¿Cómo recompensar los avances de mi hijo/a?

  • Utilice recompensas por el hecho de dormir solo o los progresos hacia esa meta. Asegúrese de expresar lo orgulloso que se está de él/ella y que es una “chica/o mayor”. Préstele una atención especial y muéstrese cariñoso con él/ella durante el día.
  • Se puede utilizar un contrato/economía de fichas en el que obtendrá algún premio por dormir en su habitación. Se marcará los días que ha tenido éxito, acordando previamente el premio a final de semana, si se comienza con refuerzos continuos pasar poco a poco a refuerzo intermitente. Empezar con refuerzos tangibles (físicos) y pasar poco a poco a refuerzos sociales (alabanzas, abrazos…).

 

Si la situación continúa y no están funcionando adecuadamente aquellos cambios que como madres y padres tratan de instaurar, no duden en contactar con nosotros. Abordaremos profesionalmente la situación.

 

 

Apoyo bibliográfico: Orientación Andújar.

Escrito por elena.artieda