La violencia de género. Uno de los riesgos del whatsapp.


 

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Puede resultar llamativo, pero la violencia de género se adapta a los tiempos. Por eso está muy presente en las nuevas tecnologías, que forman parte de nuestro día a día. Además de su capacidad de actualización a la era que vivimos, la violencia de género no es cuestión, únicamente, de “mayores”. Aunque pensemos que se da en “parejas consolidadas”, “parejas que están casadas” o “parejas que viven juntas”, la violencia de género va más allá. Los datos entre las adolescentes que han sufrido alguna vez algún tipo de violencia de género van en aumento. Es necesario aclarar que este tipo de violencia NO solo es de carácter físico, sino que también se produce a nivel psicológico a través de insultos, amenazas, acoso verbal, etc. Cabe destacar que entre adolescentes es un problema que tiende a pasar desapercibido, pero que cada vez ocurre en edades más tempranas y dura más en el tiempo.

Es llamativa y, en cierto modo novedosa, la violencia de género que aparece a través de una aplicación para dispositivos móviles muy extendida entre nuestros adolescentes: el WHATSAPP. Aunque a estas alturas parece innecesario contar en qué consiste esta aplicación, sí creemos importante destacar las características que la hacen ser una de las más utilizadas entre jóvenes: junto con la mensajería básica y la creación de grupos de varias personas, aparece la posibilidad de envío ilimitado de imágenes, vídeos, mensajes de audio y posición geográfica, aspectos más importante para este tema. Aplicaciones como esta son la principal vía de comunicación entre adolescentes. Es rápido, instantáneo y tienes la posibilidad de mandar el mensaje por varias vías: escrito, por voz o a través de una imagen. Lo tiene todo para ser LA APLICACIÓN del momento.

Sin embargo, todo no es tan positivo como parece. ¡Atención, adultos y adolescentes!: el whatsapp tiene riesgos. Centrándonos en los adolescentes, y en vistas a los datos crecientes de acoso y violencia de género a través del whatsapp, desde ACTIO os mostramos los peligros de esta app:

  • Es una herramienta que favorece más aún el “sexting”, es decir, el envío y difusión de fotos con contenido erótico-sexual, ya que con dos pulsaciones se pueden enviar imágenes sin previa reflexión sobre ellas. Una vía incluso más rápida que a través del ordenador. En momentos de euforia y desinhibición, dos pulsaciones en el whatsapp pueden pasar factura a corto, medio y largo plazo.
  • En cuanto a relaciones de pareja, el whatsapp favorece el control y la continua forma de pedir explicaciones al permitir saber si se está en línea o se ha leído el mensaje enviado. Esto además puede generar “ansiedad” en la persona que trata de controlar, intensificándose el control y llegando a convertirse, como ya hemos dicho, en una forma de violencia, con consecuencias graves.

Además de estos aspectos, relacionados más directamente con la situación de violencia de género en adolescencia, hay que tener en cuenta que:

  • Esta aplicación puede generar una dependencia social y emocional. El hecho de mirar continuamente si hemos recibido mensajes, estar pendientes de recibirlos mientras hacemos otras actividades (estudio, comida, estar con amigos, etc.), revisar la lista de contactos o esperar una respuesta concreta, son acciones que nos indican que esta app ha logrado nuestro “enganche” y domina, en cierto modo, nuestras acciones.
  • El whatsapp puede generar en los adolescentes un desinterés por aquello que ocurre a su alrededor, así como una distancia en las relaciones interpersonales. Es una vía rápida de comunicación, pero no permite realmente conocer cómo se siente la otra persona, cómo interpreta o le afectan nuestros mensajes, etc. No pueden suplir los emoticonos, grabaciones de voz o fotos a la interacción cara a cara.

Las consecuencias negativas del whatsapp pueden prevenirse, haciendo un uso adecuado de esta aplicación de móvil. Desde ACTIO planteamos una serie de recomendaciones:

* Adolescentes: es recomendable establecer unas horas de uso del móvil, incluido el whatsapp (si es necesario con apoyo y supervisión adulta). Horas que no se solapen con actividades como la hora de las comidas y del estudio o las quedadas con amigas y amigos. Si somos capaces de controlar esto, tendremos el control de la aplicación y evitaremos que ella nos controle a nosotros. Además, debemos reflexionar antes de enviar fotos. Estas  permanecerán siempre, pudiendo tener consecuencias negativas como ser difundidas en grupos u otras redes sociales o ser valoradas negativamente de cara a un futuro trabajo. Por último, no hay que caer en el chantaje que puede generar como vía de control de pareja (exigencia o presión por el envío de fotos o vídeos, explicaciones de por qué se ha tardado en contestar al mensaje o no se ha contestado cuando aparece leído, etc.), pidiendo ayuda a adultos o profesionales en caso necesario.

* Familias: las familias deben ser el modelo a seguir. Por ello, tienen que mostrar ejemplo en el uso de este tipo de aplicaciones, ya extendidas en todas las edades: delimitar horarios de uso (no usarla en momentos familiares como las comidas o eventos), no abusar del uso continuado, así como no limitar la interacción familiar a esta herramienta. Favorecer un ambiente familiar adecuado, de interacción cara a cara es clave para evitar que la vía virtual prevalezca sobre la relación física. Como referentes, es importante estar abiertos a las necesidades de los adolescentes, para que no duden en acudir cuando necesiten ayuda.

Aunque el buen uso del whatsapp previene todos los riesgos expuestos, nos preocupa el aumento de violencia de género entre adolescentes asociada a ello. Ante todo, desde ACTIO podemos informarte y ayudarte como profesionales. No dudes en contactar con nosotros. 

Apoyo bibliográfico:

González, M. (2013). Jóvenes y Violencia de Género otra forma de control con Whatsapp. IV Congreso anual para el estudio de la violencia contra las mujeres. Sevilla.

Escrito por elena.artieda