Disfunciones sexuales masculinas


DISFUN MASC

Bajo el nombre genérico de disfunciones sexuales, como ya se abordó en entradas anteriores de ACTIO, se incluye una gran variedad de problemas o trastornos sexuales con la única característica común de tener lugar o afectar a las relaciones sexuales entre parejas, en concreto las referidas a actividades sexuales que suelen denominarse normales, dejándose fuera de este apartado las actividades claramente infrecuentes o desviadas de la norma, como las incluidas en los apartados de las parafílias y los trastornos de la identidad sexual.

En la entrada de esta semana hablaremos de las disfunciones sexuales masculinas, antes de definirlas es importante recordar algunos de los factores que pueden influir en la aparición de estos trastornos.

A la hora de tratar cualquier trastorno sexual es importante hacer un análisis funcional del mismo, es decir, determinar las causas y los determinantes responsables del problema que nos permita orientar la resolución del mismo. Las dimensiones básicas se pueden resumir en cuatro:

– Dimensión etiológica: se basa en las posibles causas orgánico-médicas o psicológico-funcionales (importante siempre descartar causas orgánicas)

– Dimensión temporal: alude a la naturaleza primaria (aquellas que han ocurrido toda la vida) o secundaria del problema (aquellas que aparecen después de un período de actividad sexual normal)

– Dimensión situacional: se refiere a la extensión del trastorno, es decir, generalizado a todas las situaciones o solo en algunas situaciones.

– Dimensión grado: el grado de severidad del trastorno puede ser parcial o total.

Además de tener en cuenta estas dimensiones es importante tomar en consideración los factores sociales, culturales, religiosos, ambientales y hasta raciales propios de cada persona, dada la importancia que pueden tener en la consideración o no de determinadas actividades sexuales como problemas a través de su influencia sobre la información, educación, actitudes y las propias expectativas de las personas.

Entre los trastornos sexuales masculinos encontramos:

  • Trastornos del deseo sexual, que se pueden dividir en:

Trastorno sexual hipoactivo o disminución o ausencia del deseo o fantasías de actividad sexual de forma recurrente o persistente. La naturaleza subjetiva de este trastorno hace difícil establecer su diagnóstico, así como en establecer un criterio acerca de cual es la frecuencia de deseo estimada como normal.

Trastorno por aversión al sexo, el componente central de este trastorno es la ansiedad ante los intentos de relación sexual. Dicho trastorno es muy poco frecuente.

  • Trastornos de la excitación:

Incapacidad persistente o recurrente para obtener o mantener una erección apropiada hasta el final de la actividad sexual. En el caso del hombre se ha intentado flexibilizar la definición de este trastorno apelando a un tanto por ciento mínimo de ocasiones de fracaso en lograr y mantener una erección suficiente hasta realizar el coito y alcanzar la eyaculación, situando ese porcentaje alrededor de un 25% de situaciones de fracaso. Cabe destacar que la mayoría de los hombres experimentan dificultades en el logro y mantenimiento de la erección en alguna o algunas de sus relaciones sexuales. Este trastorno es uno de los más frecuentes y más consultados. Es importante saber cuando empieza la dificultad, al inicio de la relación sexual, en los preámbulos o al inicio o durante el coito. En este trastorno también es importante analizar el grado de erección alcanzado, hablando de un continuo que iría desde ausencia de erección a erección vigorosa e intensa, y el tipo, duración e intensidad de la estimulación que es preciso utilizar para lograrlo. Entre las causas psicológicas más comunes y relevantes se encuentra la ansiedad relacionada con la actividad sexual, con la correspondiente inseguridad y miedo al fracaso.

  • Trastornos orgásmicos:

Existe gran variabilidad en la manifestación de este trastorno. Desde la principal queja que suelen tener los hombres de alcanzar el orgasmo muy rápido “antes de que la persona lo desee” (eyaculación precoz) hasta el orgasmo retardado o la incapacidad completa para alcanzarlo. La eyaculación precoz es uno de los trastornos más frecuentes, aunque es importante recordar que en la mayoría de los hombres son frecuentes episodios de eyaculación precoz sin que por ello se tenga porque diagnosticar un trastorno de eyaculación precoz.

  • Trastornos sexuales por dolor o dispareunia:

En el hombre existen 4 problemas principales: dolor durante la excitación sexual, dolor durante la penetración, dolor durante el coito y dolor al eyacular.

Para cualquier duda no dude en consultarnos.

Bibliografía:

Carrobles, J.A., y Sanz, A. (1991), Terapia sexual, Madrid, Fundación universidad-Empresa

Escrito por raquel.delaorden