¿Deben acudir los niños al funeral de un ser querido?


La muerte es parte ineludible d6262195312_be04b0afd4_oe la vida y los niños también son conscientes de ello. El problema llega cuando hay que explicar a los más pequeños, acostumbrados a ver la muerte como algo ajeno en televisión o en videojuegos, el fallecimiento real de un ser querido, un tema delicado y muchas veces evitado en la familia.

En este momento los adultos tienen una decisión complicada que tomar: si es oportuno que los niños participen en los rituales de despedida. Recientemente, una encuesta que realizada en Gran Bretaña recoge que el 48% de los adultos cree que los niños menores de 12 años no deben asistir ni a los tanatorios ni a los funerales. Posiblemente, en nuestro país las cifras serían muy similares.

Esta creencia social está en contradicción con la opinión de los expertos en psicología evolutiva y en procesos de duelo, que de forma unánime abogan por la participación de los niños en los rituales de despedida de un ser querido de su familia e, incluso, advierten que no hacerlo suele comportar consecuencias negativas para los propios niños.

De esta manera, vamos a ofrecer varias pistas que sirvan de orientación para tomar una buena decisión en este tipo de situaciones:

¿A qué edad pueden participar los niños en los ritos de despedida?

Respecto a la edad, los expertos indican que es a partir de los seis años cuando los niños comienzan a entender los rituales que existen en torno a la muerte. Además, el nivel de razonamiento es ya lo suficientemente maduro como para poder establecer una relación de causa y efecto entre la enfermedad y la muerte. Así, a partir de esta edad los niños pueden participar plenamente en cualquier ritual.

 

¿Cómo tomamos la decisión de que el niño venga al funeral y/o tanatorio?

Para tomar esta decisión hay que tener en cuenta dos factores muy importantes:

  • La decisión de ir o entrar (al tanatorio, entierro, funeral) es siempre del menor. Nosotros se lo explicaremos, le preguntaremos lo que quiere y será él quien tome la decisión. Si, una vez tomada, percibimos cualquier síntoma de incomodidad o malestar en el niño, le preguntaremos si desea interrumpir la actividad y le acompañaremos fuera sin darle importancia, le explicaremos que es normal y que no pasa nada.
  • Tenemos que estar abiertos a responder cualquier pregunta del niño, dejaremos en todo momento abierta la posibilidad de preguntar.

Como todos sabemos, las despedidas son importantes y la participación en los ritos es un modo que podemos aprovechar tanto los adultos como los niños para rendir homenaje a la persona fallecida.

 

En el caso de que el niño decida acudir al ritual de despedida, hay que seguir los siguientes pasos:

  • Hablar con el niño sobre el significado de la muerte.  Es importante que hablemos con los niños sin importar la edad que tengan, sobre lo irreversible que es la muerte.  Hagámoslo de forma clara y sencilla; digámosle que el cuerpo del fallecido ya no funcionará más, que ya no puede hablar, comer, ni respirar. Menciona que el cuerpo del fallecido se mantiene igual como antes, es decir, cabeza, piernas, brazos, etc. como siempre, pero guardado en una caja muy especial y cómoda llamada “ataúd”.
  • Explicarle cómo es un funeral, un tanatorio y un entierro. En caso de que el niño quiera acudir a despedirse del fallecido en necesario:
    • Informarle de lo que se va a encontrar.  Explicarle que se suele hacer un funeral para despedirse del fallecido y recordarlo. Hablarle también sobre el significado de llevar flores en el funeral, como símbolos de amor hacia el fallecido. Respecto al tanatorio, explicarle al niño qué va a ver, cómo será la sala, que la persona va a estar dentro de una caja, si la caja va a estar cerrada o abierta, si le han maquillado y por qué, etc. En cuanto al entierro, es oportuno explicarle qué es un cementerio y qué verá ahí. Le explicaremos cómo va a ser el procedimiento, si verá una sepultura, si es un nicho, etc.
    • Anticipar al niño muchos de los comentarios que oirá, le explicaremos qué es el pésame, que cosas suele decir la gente cuando se acerca, etc.
    • Explicarle al niño que las reacciones emocionales son normales, que es muy probable que vea a personas llorar porque están tristes, que la gente estará seria y a lo mejor parecen enfadados.
    • Si lo desea, le permitiremos que haga algún homenaje y le explicaremos en qué consisten si es que hubiera alguno (un responso, unas palabras, llevar flores, etc.) Anticiparemos las distintas situaciones que puedan darse.
    • Permitirle tocar o besar al fallecido, si él lo desea.  No tiene que sorprendernos si el niño nos pide tocar o besar al fallecido, podemos dejar que lo haga.  Sin embargo, hay que advertirle que el cuerpo puede estar frío.
    • Cuerpo convertido en cenizas.  Si el fallecido va a ser cremado es aconsejable que se le explique al niño pequeño que el cuerpo va a ser llevado a un cuarto donde la temperatura es muy alta para poder transformarlo en cenizas.  Evitemos decir que el cuerpo será “quemado”.
    • Estar siempre cerca del niño y evitar dejarle solo. Si no pudiésemos atenderle, buscaremos otros adultos que puedan hacerse cargo de él en esos momentos, pero no conviene que nos despistemos ni que nos alejen de él.
    • Hacerle saber que se puede ir en cualquier momento.  Es importante que el niño sepa que no está obligado a permanecer en el funeral durante todo el servicio,  el podrá retirarse cuando quiera y tenemos que respetar su voluntad, sin hacerlo sentir culpable.

 

Si tiene cualquier duda o comentario, puede ponerse en contacto con nosotros.

Escrito por paola.ibannez