¿Cuáles son las señales que indican que un niño está malcriado?


looc333_560x280Actualmente, una de las demandas más comunes que llegan a las consultas psicológicas son los problemas de comportamiento de los niños. Un niño malcriado es aquel que presenta alteraciones de conducta, esto ocasiona mucha preocupación en los padres, que en muchas ocasiones no saben cómo responder ante ello.

Hay algunas señales que muestran que un niño está malcriado y se las vamos a explicar.

Las rabietas se producen prácticamente a diario. Se dan tanto en casa como en público. Las rabietas son comunes cuando los niños son pequeños, considerándose normales hasta los 3 o 4 años, ya que les cuesta todavía expresar sus emociones y tienen un nivel de autocontrol bajo. Sin embargo, si se sigue dando durante la etapa escolar se puede considerar que existe un problema de conducta en el niño.

No cumple las normas de sus padres. Los límites y las reglas son una demostración de cariño y compromiso por parte de los padres hacia sus hijos ya que en el niño se desarrolla el sentido y protección y cuidado. Además a través de eso, el niño aprende sus derechos marcándole las cosas que puede o no puede hacer.

No se siente satisfecho con nada. El niño está acostumbrado a que le den todo lo que pide, sin escuchar un “no” por respuesta. Considera que todos viven para satisfacer sus demandas. Por ejemplo, se pide un plato especial para cenar y luego no lo quiere, o cuando tiene un juguete nuevo lo utiliza muy poco tiempo e inmediatamente quiere que le compren otros, etc.

Intenta controlar a los adultos. No diferencian entre sus iguales y los adultos y con el objetivo de conseguir lo que quieren, echan mano de diversas estrategias para hacer que los adultos hagan lo que ellos demandan.

No ayuda en casa. Cuando los niños son pequeños son egocéntricos y no piensan en los demás, pero a partir de los 3 o 4 años, empiezan a interesarse por los sentimientos de los demás y empiezan a mostrarse más cooperativos. Es en ese momento en el que es bueno que los padres le vayan dando responsabilidades pequeñas, como guardar los juguetes. Sin embargo, el niño malcriado no suele ayudar a sus padres y normalmente ignora sus peticiones.

No comparte sus cosas. Compartir es un concepto complicado de aprender, pero a partir los 4 años los niños suelen estar más dispuestos a hacerlo porque comienzan a jugar con otros. Pero el niño malcriado además de no dejar sus juguetes, exige que los demás compartan los suyos con él.

 

¿Cómo evitar que tu hijo sea un malcriado?

Las investigaciones sobre este ámbito han demostrado que los problemas de conducta se asocian a las prácticas educativas inadecuadas por parte de los padres. Por ello, a continuación se exponen las habilidades necesarias para llevar a cabo unas prácticas educativas adecuadas que potenciarán las conductas prosociales y reducirán los comportamientos problemáticos en los niños:

– Establecer expectativas, reglas y límites familiares adecuados a la edad y las características de los niños. Además, establecer las      consecuencias seguidas de su cumplimiento o incumplimiento.

– No acceder a todas sus peticiones, es importante decirles “no” desde pequeños, para que aprendan a tolerar la frustración.

– Manejar las conductas problemáticas de los hijos mediante sistemas disciplinarios razonables y consistentes (ignorar, “tiempo fuera”, etc).

– Dar órdenes eficaces.

– Resolver los problemas familiares de un modo sistemático y racional.

– Supervisar el comportamiento de los niños, prestando atención a las conductas positivas.

– Compartir actividades gratificantes con los hijos con el fin de fortalecer los vínculos positivos entre los padres y los hijos.

– Elogiar y premiar el comportamiento positivo.

– Autocontrolarse en las interacciones familiares negativas y adquirir habilidades para el manejo del estrés en la vida cotidiana.

– Establecer patrones de comunicación eficaz en la familia.

 

Esperamos que sea de utilidad. Si tiene cualquier duda o comentario puede ponerse en contacto con nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Escrito por paola.ibannez