¿Cómo saber si se tiene un problema de eyaculación precoz?


 

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La eyaculación precoz

En el blog de esta semana hablaremos de la eyaculación precoz ya que es uno de los trastornos más frecuentes entre los hombres, aunque es importante recordar que son frecuentes en la mayoría de los hombres episodios de eyaculación precoz sin que por ello se tenga porque diagnosticar un trastorno de eyaculación precoz.

 

¿Cómo saber si se tiene un problema de eyaculación precoz?

 Uno de los problemas que se encuentra en la eyaculación precoz es su definición, para ello se tienen en cuenta distintos criterios como:

La duración o el tiempo transcurrido desde el momento de la penetración hasta la eyaculación, cifrándose entre 30 segundos y 2 minutos.

El número de movimientos o frotamientos de coito.

La consecución o no de orgasmo de la pareja.

Cuando se define este trastorno como “antes de que la persona lo desee”, se hace referencia a la posibilidad de control del orgasmo, suponiendo implícitamente la capacidad por parte del hombre de controlar voluntariamente el reflejo eyaculador y el orgasmo. Este elemento del control se ha convertido en el elemento crucial de la definición de eyaculación precoz, siendo el centro de las intervenciones psicológicas centradas en tratar que la persona sea capaz de distinguir o discriminar las diferentes sensaciones genitales durante la excitación y en concreto las que anteceden a la eyaculación, para poder posponer o alargar el momento del reflejo eyaculador, logrando así el control del orgasmo y la eyaculación.

 

La eyaculación precoz: su origen, posibles causas y curso del problema

 El origen de la eyaculación precoz es casi exclusivamente psicológico, existiendo pocos casos de eyaculación precoz debidos exclusivamente al consumo de fármacos o sustancias, o debido a una enfermedad médica.

En cuanto a las posibles causas y curso del problema, es importante resaltar, que la situación de la que parten los varones jóvenes al iniciar sus relaciones sexuales es de una eyaculación rápida en el coito, debido, entre otras razones, al aspecto biológico de la herencia de un reflejo eyaculador y a la falta de experiencia y de aprendizaje en el control de este reflejo, cuando no de un aprendizaje opuesto al mismo en el sentido de eyacular lo más rápidamente posible, tanto durante la masturbación como en sus furtivas relaciones de pareja, por miedo a ser sorprendidos durante las mismas. Partiendo de esta situación normal, podría decirse de eyaculación precoz durante las primeras relaciones sexuales, muchos jóvenes aprenden progresivamente a retardar el orgasmo a medida que tienen más experiencia y, especialmente, al establecer relaciones de pareja de más larga duración. Pero una buena proporción de sujetos falla en establecer este control por causas añadidas de naturaleza casi exclusivamente psicológicas, relacionadas particularmente con la ansiedad adquirida asociada a la experiencia de fracaso y que bajo la forma de ansiedad anticipatoria ante la relación sexual condiciona el desempeño sexual futuro del sujeto.

Para cualquier cuestión, no dude en consultarnos.

Bibliografía:

Carrobles, J.A., y Sanz, A. (1991), Terapia sexual, Madrid, Fundación universidad-Empresa

Escrito por raquel.delaorden