¿Cómo influyen los sentidos en el sexo? Diferencias entre hombres y mujeres.


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Los sentidos tienen un papel muy importante en la excitación sexual. Para que se produzca una motivación sexual es necesario que se encuentren en buena disposición, ya que constituyen el canal de entrada a cualquier tipo de información que posteriormente conlleve una repuesta de excitación. 

En esta entrada, vamos a hablar sobre cómo influye cada sentido en el sexo, exponiendo las diferencias entre hombres y mujeres.

 

Sentido de la vista

En el varón, a través de la vista se suele iniciar la excitación sexual. Esto explica el éxito de revistas como Interviú, FHM, etc. En este sentido, se ha demostrado que las mujeres, en teoría menos excitables a través de la vista, suelen fijar la mirada preferentemente en unas nalgas pequeñas, vientre liso o las expresiones de los ojos.

La cultura influye en la belleza que nos provoca la respuesta erótica. Las modas inciden de una forma resolutiva, no hay nada más que observar el éxito actual de mostrar la piel sin vello que está contribuyendo a que muchos hombres se depilen, cuestión impensable hace unos años. No obstante, parece que los componentes de la belleza no se hallan totalmente ligados a la cultura. De esta manera, se han encontrado un elevado nivel de coincidencia en los parámetros de belleza expresados por personas de distintas razas, ante la observación de fotos. 

Siguiendo con el sentido de la vista, la mujer es más excitable ante la visión de una relación de pareja heterosexual, seguida de una relación grupal y por último un encuentro homosexual masculino o femenino. Para el hombre por el contrario, es más excitante la visualización de dos mujeres en pleno contacto sexual, seguido de una relación grupal y en tercer lugar una relación de pareja heterosexual.

Por otro lado, se tiende a pensar que el mundo femenino, se excita más con la visualización de escenas o películas sugerentes, poco explícitas en cuanto a las relaciones sexuales, frente a escenas predominantemente genitalistas. Sin embargo, se ha demostrado que aunque a nivel subjetivo las mujeres manifiestan afectos más positivos hacia películas eróticas, especialmente diseñadas para mujeres, y cierto rechazo a películas eróticas dirigidas para hombres; su respuesta sexual no presenta diferencias de un tipo de películas a otras.

 

Sentido del olfato

Los estímulos olfativos también son sumamente importantes. Las feromonas, son esenciales para iniciar la motivación sexual en los mamíferos. Así, si un ratón macho suelta unas gotas de orina con feromonas, cualquier hembra de una jaula próxima iniciará su ciclo de celo. No se conoce con exactitud la posible influencia de sustancias feromónicas en el hombre, pero a nivel cultural se está potenciando constantemente la relación de los olores con la sexualidad. En cuanto a esto, podemos ver cómo los anuncios de perfumes relacionan los estímulos olfatorios con las relaciones sexuales. Siguiendo en esta línea, en Grecia y algunos países balcánicos, aún persiste la costumbre de llevar pañuelos en las axilas que los hombres ofrecen a las mujeres en los bailes. De igual forma entre los Kanum-irebe del sur de Nueva Guinea, cuando dos amigos se separan se tocan las axilas para impregnarse del olor del otro. Por otro lado, es de destacar la mayor capacidad olfativa de la mujer, parece ser 2000 veces más sensible que el olfato masculino. De esta manera, para ellas son más agradables los olores de menor intensidad, considerando como factor imprescindible la higiene íntima.

 

Sentido del oído

Las señales acústicas también influyen. Evidentemente a nivel motivacional no tienen la misma importancia que el canto en los pájaros o el bramido del ciervo, que llega incluso a influir en el desencadenamiento de la ovulación de la hembra. Pero el oído humano interviene de forma relevante, no sólo en función de lo que se nos diga en el momento (por ejemplo: ¿quieres ducharte conmigo? ¡Cuánto te quiero!), sino por el interés erótico que puede despertar cierto ritmo de voz, la audición de susurros, etc.

 

Sentido del gusto

El sentido del gusto, sumamente importante en algunas especies inferiores, no parece que tenga especial relevancia en los humanos, si bien el mal sabor podría ser un freno, puesto que las prácticas bucogenitales son muy frecuentes. De hecho, el 73% de las mujeres han practicado relaciones orales y el 90% de las parejas casadas menores de 25 años, realizan el sexo oral. Además, sobre una muestra de 100.000 mujeres encuentran que el 93% ha recibido el cunnilingus, de las cuales el 90% lo encontraba agradable, y el 90% había practicado la felación, resultando agradable para el 72% de ellas.

 

Sentido del tacto

El tacto es el sentido estrella a la hora de iniciar una respuesta sexual. Muy ilustrativo sobre la incidencia del tacto en los afectos, es el trabajo que demuestra que los clientes de un supermercado, recordaban mejor a la cajera si ésta les tocaba al devolverles el cambio. Respecto a lo anterior, desde culturas milenarias nos han llegado tratados acerca de las distintas formas de tocar junto con mapas eróticos que inciden en aquellos puntos que pueden resultar más sensuales. Hoy día sabemos que los mapas sensitivos dependen de las experiencias previas y del entorno cultural. No obstante, existen unas zonas de máxima excitabilidad, coincidentes con un mayor despliegue de terminaciones nerviosas encargadas de recoger la sensibilidad. Entre una muestra de 126 mujeres de edades entre 19 y 45 años, se ha encontrado que ante la estimulación manual, las zonas que puntúan más elevado en cuanto a mayor excitabilidad, por orden de frecuencia, son: clítoris, labios menores, mayores, mamas, labios, cara interior de muslos y monte de Venus. Esta activación de los sentidos, realizada en el momento adecuado, estimulará el deseo que puede abrir paso a la elaboración de fantasías, potenciando a su vez el deseo inicial.

Esperamos que les haya resultado interesante. Para cualquier duda o comentario, no duden en ponerse en contacto con nosotros.

 

Referencias bibliográficas:

Cáceres-Velásquez, A. (1990). Neuropsicología de la Sexualidad. Lima: Okura.

Fast, J. y Berstein, M. (1984). Química Sexual. Madrid: Plaza y Janés.

Escrito por paola.ibannez