¿Cómo alcanzar la felicidad?


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¡Quiero ser feliz pero no sé cómo conseguirlo!

La felicidad es el estado que todos anhelamos, es una de las metas más valiosas que tenemos a lo largo de nuestra vida. Sin embargo, en ocasiones dedicamos poco tiempo y esfuerzo a alcanzarla, poniéndonos excusas que nos impiden hacerlo.

Una de las razones por las que no caminamos hacia la felicidad es que consideramos que éste es un concepto similar al de la buena suerte, el dinero, el amor, etc; es decir, no está en nuestras manos, pensando que aunque nos esforcemos, siempre va a haber elementos fuera de nuestro alcance.

Pero hay personas que con las mismas condiciones, consiguen ser más felices día a día, interpretando el entorno de una manera favorable para sí mismas. Disfrutan de las pequeñas cosas que otras personas ni siquiera perciben y dan un valor diferente a lo que les ocurre en sus vidas

Por lo tanto, la felicidad no es una utopía, es una realidad que está a nuestro alcance. Para poder alcanzarla es conveniente seguir los siguientes consejos:

Elegir de manera consciente la felicidad. No basta con pensar “quiero ser feliz”, es necesario asumir la felicidad como una meta. Para poder lograrlo hay que salir de la zona de confort y tener una actitud activa. Se tienen que adoptar actitudes y comportamientos día a día que nos acerquen más a este estado, aprovechando las oportunidades que se nos presenten y desarrollando las habilidades que necesitemos para sentirnos de manera plena.

Vivir el presente. Se trata de no vivir pensando en los errores del pasado, ni en lo que deparará el futuro; sino centrarse en disfrutar el momento y exprimirlo al máximo, percibiendo cada detalle. Para ello debemos prestar atención a todos los sentidos. Por ejemplo si vamos a tomar un café con un amigo, reparar en el olor, saborearlo, y escuchar lo que la otra persona está contando. Es momento de dejar el móvil a un lado y centrarnos únicamente en lo que estamos viviendo.

Darle la importancia a las pequeñas cosas. Cuando pensamos qué necesitamos para ser felices, a veces consideramos que cuantas más posesiones materiales tengamos más felices seremos. Sin embargo, si aprendemos a valorar cada detalle y a disfrutar de todas las cosas que tenemos, nos daremos cuenta de que no es más feliz el que más cosas posee, sino el que más aprecia lo que tiene.

Potenciar las relaciones interpersonales. Un estudio realizado en las universidades de California y Oklahoma, donde se reclutó a 376 personas, descubrió que los momentos más felices de su vida eran aquellos en los que habían conectado emocionalmente con otras personas. De esta manera, la felicidad se experimenta con mayor intensidad si estamos rodeados de las personas que apreciamos.

Cuidar a las personas. En ocasiones, tratamos mal a las personas que nos rodean, les damos contestaciones inapropiadas o pagamos con ellas un mal día, especialmente a las que más aprecio tenemos. Esto nos hace sentirnos mal y tristes. De esta manera, es conveniente tratar de manera adecuada a los demás, sin confiarnos en que independientemente de cómo seamos, estarán siempre con nosotros. Esto nos hará sentirnos mejor cada día.

Hablar de lo que funciona. Un componente importante para ser feliz es hablar de las cosas que te van bien, que has logrado, que te hacen disfrutar; como un viaje que has hecho, algo que has conseguido en el trabajo, un regalo que has recibido, etc. Sin embargo, las personas que no son felices se centran en las cosas que les van mal, que les hacen sufrir; como las cosas negativas que tiene su trabajo, las dolencias que tiene, los problemas con amigos o su pareja, etc.

Realizar actividades significativas. A menudo, pasamos el día haciendo actividades monótonas y aburridas, que no nos hacen felices. Obviamente hay responsabilidades que no podemos eludir, pero es oportuno revisar la agenda para eliminar aquellas actividades que no nos satisfacen y que podemos prescindir de ellas. Lo importante es tener en cuenta la importancia del tiempo y de dedicarlo realizando actividades que tienen un significado para nosotros, para sentirnos realizados cuando las llevamos a cabo, empleando toda nuestra energía en lo que nos interesa.

Priorizar y actuar. Son muy común estas afirmaciones: cuando mis hijos sean mayores disfrutaré más de mi tiempo libre, cuando me cambie de trabajo intentaré vivir más relajado. Para ser feliz es necesario darle la importancia necesaria a nuestras prioridades y necesidades, no posponerlas e intentar hacer todo lo que esté en nuestra mano para darles cabida. Dentro de las numerosas obligaciones que puede haber como madre, padre, hijo, marido, abuela, empleado, etc, tenemos que dejar hueco para nosotros mismos. Si no lo hacemos, eso puede afectarnos a las distintas áreas de nuestra vida, porque cuando no estás satisfecho contigo mismo, suelen experimentarse emociones como la apatía, la tristeza, el enfado y la falta de motivación.

Ayudar a los demás. Cuando se lleva a cabo un acto de generosidad, las personas se sienten bien consigo mismas. Ser altruista y cooperativo hace que experimentemos emociones positivas, ya que hacer que la vida de otra persona mejore, repercute en nosotros de manera muy positiva.

Recuerda que ser feliz es cuestión de actitud y que serlo o no depende de ti.

 

Esperamos que esta entrada le haya servido de ayuda, para cualquier duda o cuestión puede ponerse en contacto con nosotros.

 

Seligman, E. P. et. Al. (2007) Strengths of character, orientations to happiness and life satisfaction. The Journal of Positive Psychology; 2(3): 149-156.

Escrito por paola.ibannez