A primera vista


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Es frecuente que oigamos expresiones como: “nos enamoramos a primera vista”, “desde el primer momento ya me cayó bien” o “ya me olía que no íbamos a llevarnos bien”. ¿Significa que nos dejamos guiar por nuestras primeras impresiones? ¿Podemos cambiar cómo nos presentamos a los demás?

Los estudios señalan que el ser humano genera, de forma automática, una primera impresión del otro a los pocos segundos. En los tiempos donde el peligro de ser atacado por algún animal era algo habitual, el hombre tenía que tener una herramienta rápida para poder discriminar si se encontraba en riesgo para atacar o huir.

El ser humano genera una primera impresión del otro a los pocos segundos.

En la actualidad, este mecanismo sigue activándose cuando nos encontramos en una nueva situación o cuando conocemos a una persona por primera vez. Utilizamos pequeños atajos para organizar la gran cantidad de información que nos llega del exterior. Clasificamos a la persona según lo que percibimos por la vista, el oído o el olfato.

Somos capaces de discriminar y clasificar una gran cantidad de olores según lo agradables que nos resulten. A través del sudor de la piel, liberamos un olor único que da información de nuestros genes y sistema inmune, que es el que nos defiende de las enfermedades. Curiosamente, cuanto más distinta sea a nosotros la persona, más nos vamos a sentir atraídos por ella al implicar que nuestra posible descendencia estará protegida a un mayor número de enfermedades. El éxito de los desodorantes y las colonias reside en modificar esta variable para causar una mejor impresión.

En cuanto al sentido del oído, investigadores de las universidades de Glasgow y Princeton han demostrado que un simple ‘hola’ ya es suficiente para sacar conclusiones sobre el tipo de personalidad de la persona que habla. Los resultados indican que los hombres que elevan el tono (altura del sonido) y las mujeres que lo alternan, son vistos como personas dignas de confianza.

Nuestro sentido de la vista está más desarrollado y de mayor influencia. Percibimos más rápido y tenemos más en cuenta tanto la apariencia física como el lenguaje no verbal.

La psicóloga social, Amy Cuddy, se ha dedicado al estudio del lenguaje no verbal y sostiene que nuestras propias expresiones no verbales no solo cambian la opinión que tienen sobre nosotros los demás, sino que también cambian nuestra forma de pensar, sentir y producen cambios a nivel fisiológico.

Sus estudios han podido demostrar que son dos las variables que más influyen en la evaluación que hacemos de la otra persona: la competencia y la calidez (o confianza).

La competencia y la calidez son las variables que más influyen.

La competencia se asocia con una postura de apertura, en la que la persona se mantiene erguida, trata de ocupar más espacio, se expande, se hace grande. Cuddy ha demostrado que realizar esos simples cambios posturales incluso solo durante 2 minutos produce cambios fisiológicos en el aumento de la testosterona, la hormona del poder, y en la disminución del cortisol, la hormona del estrés. (Cuddy lo explica en este vídeo).

El ámbito académico y el laboral se centran en enseñar como mostrar nuestra competencia, sin embargo, Cuddy señala que mostrar calidez es más determinante. Debido al instinto de supervivencia, primero buscamos a la persona que no nos haga daño y después evaluamos su competencia.

Primero buscamos a la persona que no nos haga daño y después evaluamos su competencia

Empezar siendo cálido es la mejor forma de influir y liderar porque aumenta la confianza, facilita la comunicación y la asimilación de ideas. Incluso pequeñas señales no verbales como asentir, sonreír, mostrarse abierto y cercano hacen que la persona se sienta a gusto y preste atención.

Podemos conseguir mostrar calidez también de otras formas como por ejemplo ajustando nuestro tono de voz al de nuestro interlocutor, validando sus sentimientos, teniendo en cuenta y expresando cómo pueda sentirse, compartiendo algo de nuestra propia experiencia y mostrando una sonrisa sincera, que nos solo implica los músculos de la boca sino que también del contorno de los ojos.

Practicando estos cambios en nuestro día a día conseguiremos causar una mejor primera impresión a los demás.

Si tiene cualquier duda o comentario puede ponerse en contacto con nosotros.

“Pequeños retoques llevan a grandes cambios.” Amy Cuddy

Referencias:

Cuddy, A. (2015). Presence: Bringing Your Boldest Self to Your Biggest Challenges. Hachette UK.

McAleer P., Todorov A., Belin P. (2014) How Do You Say ‘Hello’? Personality Impressions from Brief Novel Voices. Plos One.

Escrito por mateusz.k