¿Utilizamos únicamente el 10% de nuestro cerebro?


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Seguramente habrás oído algo acerca de cuál es el porcentaje de cerebro que realmente usamos, ¿un 10%? Antes de desvelar la respuesta, me gustaría comentar que es una creencia realmente extendida, incluso usted mismo puede que esté de acuerdo con ella. Es más, el 59% de una muestra formada por miles de personas con título universitario opina que en efecto utilizamos únicamente el 10% de nuestro cerebro. Incluso un 6% de neurocientíficos estaba de acuerdo con esa afirmación (Herculano-Houzel, 2002).

 

 

¿Por qué está tan extendida esta hipótesis?

La respuesta es fácil:

  1. El marketing y los medios de comunicación.
  2. La esperanza del ser humano por progresar y superarse.

En cuanto al primer punto, cabe comentar algunos de los principales ejemplos en los que los medios de comunicación juegan un papel muy importante en el mantenimiento de esta creencia.  En 1999, una compañía aérea presentó una campaña publicitaria que decía lo siguiente “Dicen que solamente usamos el 10% de nuestra capacidad cerebral. Pero si usted vuela con X Airlines estará utilizando un porcentaje considerablemente más alto”. Empresarios de New Age, proponen afinar los talentos psíquicos que supuestamente todos tenemos por medio de unos interesantísimos artilugios para nuestros cerebros. Incluso el parapsicólogo Uri Geller, afirmaba que la mayoría de las personas utiliza como mucho un 10% de su cerebro, dando a entender que los poderes psíquicos residen en el 90% del cerebro que la gente normal y corriente no ha aprendido a utilizar. Suena bien ¿no?, según esta teoría, la telepatía, mover objetos con la mente e innumerables capacidades actualmente concedidas a superhéroes serían posibles si aprendiésemos a utilizar ese 90% restante.

En la película “Sin Límites” (2011) un medicamento revolucionario permite al protagonista (Bradley Cooper) aprovechar todo su potencial cognitivo. Controla todos y cada uno de los impulsos nerviosos de su cerebro y puede recordar absolutamente todo lo que haya visto, leído o escuchado, incluso llega a poder aprender idiomas fluidamente con tan solo escucharlos.  En esta misma línea, la película “Lucy” (2014) pone sobre la mesa una trama en el que una avanzada droga de diseño hace que la protagonista (Scarlett Johansson) comience a aumentar progresivamente su capacidad cerebral,  llegando finalmente a usar el 100% de su cerebro. Obviamente este uso potencial va asociado a capacidades más ligadas a la ciencia ficción que a la realidad. Pero ambas películas plantean  la siguiente reflexión: ¿qué es capaz de hacer el ser humano con el 100% de su capacidad cerebral?

Ahora sí, es momento de desvelar la ansiada respuesta, ¿Es cierto que solamente utilizamos el 10% de nuestro cerebro? NO, NO ES CIERTO. Entiendo la decepción que pueda haber ocasionado la respuesta, yo también estoy de acuerdo en que sería realmente bueno que esto fuera así.

 

¿Qué pruebas tenemos de que el 90% de nuestro cerebro no permanece sin uso?

  1. La selección natural. Ningún órgano en los seres vivos está por estar, todos aquellos que persisten en el tiempo es por que justifican su uso ante la selección natural. Por supuesto, los humanos no íbamos a ser menos. No tendría lógica poseer un órgano como nuestro cerebro que, a pesar de representar muy poco porcentaje de masa en relación al resto del cuerpo, es el órgano que más energía consume de media. Por tanto, la primera prueba es que si sólo usásemos el 10% hubiésemos evolucionado hacia un cerebro de menor masa y consumo energético. Justamente en nuestra especie ha sido al revés, ya que hay una clara relación entre aumento de capacidades y desarrollo de determinadas áreas cerebrales en relación a otros seres vivos.
  2. La neurología y neuropsicología. Estas ciencias han mostrado, a través del estudio de casos con daño cerebral, la función o implicación de diferentes áreas cerebrales en distintos procesos, como la memoria, la percepción, las emociones, la regulación, etc. Por tanto, la segunda prueba consiste en que todo daño cerebral (accidente cardiovascular, traumatismo cráneo encefálico, infección por microorganismos, etc.) que conlleve deterioro de un área cerebral está asociado a la pérdida de alguna capacidad cognitiva. Si realmente usásemos el 10% de nuestro cerebro, habría un 90% de regiones cerebrales que no vincularían perdida de ningún tipo de capacidad, pero esto no es así.
  3. Técnicas de imágenes cerebrales. Actualmente contamos con multitud de técnicas avanzadas que permiten ver el funcionamiento del cerebro en relación a determinadas actividades. Es decir, podemos identificar qué áreas cerebrales se activan cuando una persona reconoce la cara de otra, pone en marcha procesos de toma de decisiones, busca determinada información en su memoria, o más simple aún, siente miedo o alegría. Aún queda por investigar la función de distintas áreas cerebrales, pero no cabe duda de que el 100% de ellas forma parte de un complejo engranaje que nos permite ser lo que somos.
  4. La plasticidad neuronal. La última prueba la aporta un curioso fenómeno que ocurre cuando se daña un determinado área cerebral. Se ha observado que tras la pérdida de dicha región se pierde o deteriora la función de la que estaba encargada (por ejemplo el habla), pero tras un periodo de tiempo se vuelve a recuperar progresivamente dicha capacidad. Lo curioso es que, en ausencia de este área, pasa a desarrollar esa función otro área próxima a la dañada. Es decir, nuestro cerebro presenta plasticidad neuronal para poder desarrollar determinadas funciones en ausencia del área originariamente encargada de ello.  Por tanto, sabemos que no hay ningún rincón cerebral que quede sin un adecuado y justificado uso.

 

El mito del 10% probablemente ha hecho que se centren muchos esfuerzos en conseguir una mayor productividad en la vida de las personas, lo cual no tiene nada de malo, pero podemos afirmar rotundamente que la forma más adecuada no es conseguir desbloquear el sobrante 90% de nuestra capacidad cerebral. Un grupo de expertos del National Research Council de EEUU concluyó que no existe ningún método milagroso para mejorar las capacidades, y que la mejor forma de conseguirlo es el entrenamiento y el trabajo duro.

 

Bibliografía:

Herculano-Houzel, S. (2009). The human brain in numbers: a linearly scaled-up primate brain. Frontiers in human neuroscience, 3.

National Research Council (Ed.). (1996). National science education standards. National Academy Press.

Okamoto, M., Dan, H., Sakamoto, K., Takeo, K., Shimizu, K., Kohno, S., … & Dan, I. (2004). Three-dimensional probabilistic anatomical cranio-cerebral correlation via the international 10–20 system oriented for transcranial functional brain mapping. Neuroimage, 21(1), 99-111.

Escrito por santos.solano